| En siglo XX han habido hombres
y aún los hay en el siglo actual, que son capaces de
afrontar muchos riesgos y peligros en pro de completar los vacíos
de la historia o de demostrar que las leyendas tienen mucho
de verdad, ellos con su sagacidad han brindado pruebas irrefutables
sobre los hechos que deseaban demostrar, ¿quiénes
son ellos? Nos ocuparemos de tres hombres: Thor Heyerdal, Tim
Severin y Kitin Muñoz.
Thor Heyerdal Thor Heyerdahl, fue un antropólogo y explorador
noruego, conocido fundamentalmente por sus teorías sobre
los modelos de emigración de diversos pueblos de la antigüedad,
En 1947, para intentar demostrar su teoría de que los
indígenas de América del Sur habrían emigrado
en tiempos remotos a las islas del Pacífico, se embarcó
en una empresa que parecía imposible; sin embargo navegó
con éxito, junto a un reducido grupo de cinco compañeros,
desde el puerto peruano de Callao hasta las islas Tuamotú,
en Polinesia. La travesía, 6.920 km por aguas del océano
Pacífico, duró 101 días y para realizarla
utilizó una embarcación, la Kon-Tiki (nombre de
una divinidad precolombina), al llegar la nave en buen estado
demostró la teoría de la navegación de
los pueblos prehispánicos a través del pacífico
e incluso que habían rutas de navegación muy usadas
por ese entonces, esta primera travesía fue la que le
dio verdadero renombre, y lo inspiró a seguir con sus
expediciones.
Realizó luego otras expediciones, una para demostrar
que los antiguos egipcios podrían haber llegado a América
del Sur y haber fundado hace 4.000 años las civilizaciones
azteca e inca, intentando cruzar el océano Atlántico
zarpando desde el norte de África en una embarcación
de papiro. La primera embarcación fue bautizada con el
nombre de Ra I, fracasó en 1969 después de haber
navegado 4.500 kilómetros; sin embargo, la segunda travesía
si tuvo éxito, la embarcación se llamaba Ra II,
consiguió desembarcar en Bridgetown (Barbados), después
de 57 días de viaje. En 1977 afrontó una travesía
de 9.980 kilómetros en una embarcación de cañas
(Tigris) para probar la existencia de una ruta que, hace 5.000
años, habrían usado los sumerios para viajar desde
Mesopotamia hacia África por el océano Índico.
Este viaje tuvo que suspenderse a causa de la guerra que tenía
lugar en Etiopía, que no permitió que la embarcación
llegase a su destino. Thor Heyerdal nunca cejó en su
intento de seguir esclareciendo esos pasajes oscuros e insondables
de la historia, el siguiente personaje esta vinculado al noruego.
Kitin Muñoz fue un expedicionario español, que
intentó demostrar la teoría que los antiguos peruanos
habían elaborado balsas de totora gigantes para realizar
travesías hacia Oceanía. La expedición
se realizó a principios de los noventas y partió
desde el puerto del Callao, igual que la Kon Tiki, y contó
con el asesoramiento de Thor Heyerdal, que brindó todo
el conocimiento y la experiencia al español. Esta vez
los fabricantes del vehículo no fueron los integrantes
de la expedición – como si lo fueron en la primera expedición
del noruego – fueron unos fabricantes de balsas de totora bolivianos,
habitantes del Lago Titicaca, que fueron trasladados una pequeña
temporada a Lima.
Esta vez se demostró que el tipo de embarcaciones de
los antiguos peruanos fue de mejor calidad, que lo develado
por la expedición Kon – Tiki, esta duró cien días
en llegar a la polinesia, mientras que Kitin Muñoz y
la Uru, demoraron tan sólo la mitad de días, llegando
con éxito a las Islas Marquesas.
Los expedicionarios fueron reconocidos por el gobierno francés
con la medalla de honor de la República Francesa.
Mirando a las exploraciones hechas en la vieja Europa, también
tratando de reconstruir la historia, mencionamos a Tim Severin,
este hombre Irlandés, encontró un agraciado día
un manuscrito llamado “El Navigatio” un escrito que habla sobre
una travesía que hicieron unos monjes irlandeses en el
siglo VI, monjes a la cabeza de San Brendan, los cuales llegaron
hasta América bordeando el polo Norte, ¡ en un
embarcación de cuero ! Este último detalle asombró
sobremanera a nuestro expedicionario, muy dentro suyo se preguntó:
¿Será posible esto?
El irlandes tuvo que trabajar durante varios meses en la biblioteca
a fin de extraer antiguos manuscritos de la época, para
visualizar mejor el tema, para convencerse de que el viaje en
el Brendan era cierto.
El siguiente paso que siguió fue en conseguir auspiciadotes
para el ambicioso y “descabellado” proyecto, el buscar a alguien
que le diese alguna luz sobre cómo construir una embarcación
de cuero, luego de buscar y buscar encontró aún
en estos días, las personas que le podrían ayudar
a construir su botecito.
La salida de la expedición fue el 17 de mayo de 1976,
llegando con éxito a Terranova el 26 de Junio de 1977.
Luego de soportar inclementes tormentas, un clima siempre por
debajo de los cero grados, llegan a América demostrando
así al mundo que no fue Colon el primer europeo en pisar
suelo americano, ni siquiera lo fue el Vikingo Erick el Rojo,
sino San Brendan un monje irlandés que a fin de expandir
la fe religiosa, se aventuro más allá de los límites
del mundo conocido.
Los tres hombres que hemos mencionado tienen en común
en ansía de aportar un conocimiento a la humanidad, valiéndose
claro esta de una capacidad para solucionar adversidades increíble,
lograron crear unas especie de máquinas del tiempo que
nos trajeron a la actualidad el pasado de la humanidad.
Agregamos a este ensayo que el ser humano siente la necesidad
de explorar el mundo que le rodea. Esto, unido a la gran movilidad
que le caracteriza, hace que continuamente emigre y viaje a
todos los rincones del planeta. Pero en esto el hombre no es
diferente a los animales; lo que le diferencia de ellos es la
capacidad de descubrir y, aunque comparta con otras especies
la curiosidad por conocer lo que le rodea, sólo él
puede compartir sus descubrimientos. Una de las características
de las sociedades humanas es la capacidad de adquirir un conocimiento
colectivo del mundo en el que vive y conoce. Pero, además,
los más aventureros sienten el impulso de descubrir qué
es lo que hay más allá y de regresar para describir
sus hallazgos; son los valientes exploradores, esos son los
hombres que hemos descrito.
Bibliografía Consultada
SEVERIN, Tim. 1978. El Viaje del Brendan. Editorial Pomaire.
HEYERDAL, Thor. 1965. KON TIKI a través del pacífico
en una balsa. Editorial de Ediciones Selectas. S.R.L. Buenos
Aires.
MUÑOZ, Kitin. 1990. La Expedición Uru. Plaza &
Janes Editores. Barcelona – España.
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