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LA CASA DE USHER
 
Relatos de Terror y Ficción
               por Paul F. M. Muro Lozada
 
 
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EL ENCUENTRO

 

 


 

 

 

Mi padre se separó de mi madre casi cuando yo nací, y creo que esto motivó la mala relación que tuve siempre con ella, y en general al mal ambiente que se vivió en mi “hogar”.

Siempre extrañé la presencia de un padre; pero sólo como un amigo, respaldo y consejero, más no, como una figura de autoridad (que convierte a los padres en fracasados); mi madre nunca me habló de él, era un tema tabú en mi morada y escasamente se guardaban un par de pequeñas fotos de él y un cuadro de modestas dimensiones. Al ver esas ajadas fotos, veía en él una especie de héroe de guerra, que un buen - o mal - día se enroló en el ejercito y nunca volvió, por supuesto pienso que aquella batalla se perdió.
Muchos años pasaron, seguro que tiempos difíciles para mi madre - económicamente hablando - y para mi - emocionalmente hablando -, hasta que un buen día mi madre me dijo que había hablado con mi padre... ¿Qué?¿Cómo? Pensé, pero inquiriéndole más, comprobé que sus afirmaciones eran ciertas y que mi ascendiente pretendía conocerme y platicar conmigo “de tantas cosas”.
Mi madre me dio su dirección - pensé si la había sabido siempre -, me dijo que él me estaría esperando el lunes por la tarde; cuando manifestó esto, me reí ampulosamente, luego de tantos años, ¿cómo podría concertar día y hora de la reunión sin mi consentimiento? No accedí a esta petición, yo estaba libre sólo los días sábados por la tarde y ni hablar siquiera de el domingo - todos los domingos visitaba a una persona sumamente especial y virtualmente desaparecía todo el día -.
Luego de una semana mi madre me dijo que había conversado con mi ascendiente, me sonsacó si me parecía correcto concertar la cita el sábado tal como había especificado, mi padre llame llamaría para confirmar el encuentro, asentí, luego de un rato sonó el teléfono, hablamos, la cita seria en el café “La Esfinge” a las 5:00 p.m., él estuvo de acuerdo, el sábado se llevaría a cabo el encuentro.
En la tarde de ese viernes salí un momento a la calle, con la finalidad de evitar la mirada de mi madre.
El día prefijado llegó, e increíblemente la mañana pasó demasiado lenta, ¿no les ha pasado que ante un suceso importante, en donde se va ha confrontar una realidad así, el tiempo pase de esa manera? Pero como no hay plazo que no se cumpla, dieron las 4:30 p.m. y ya estaba listo, me encaminé a la puerta y tras mirar a mi madre de reojo, sin despedirme, salí y fui a encontrarme con una fragmento de mi pasado: mi padre.
Llegué un tanto temprano, escogí una mesa cerca de una ventana la cual daba a la calle, pedí un vaso con agua gasificada y miré nerviosamente mi reloj, eran exactamente las cinco de la tarde, tomé un poco de agua y al levantar nuevamente la mirada con dirección a la puerta, observé a un hombre ya entrado en años, que ingresaba mirando a uno y otro lado.
Automáticamente y por un no se que, supe que era mi padre, él creo yo, percibió que yo era su hijo, me imagino que mi expresión de sorpresa se reflejó en mi rostro, o que había tenido un presentimiento parecido al mío. Se acercó a mi mesa y me llamó por mi nombre, Lorenzo me dijo, yo me levanté y le estreché la mano fuertemente, él me correspondió aquel gesto, se sentó frente a mi, nos quedamos mirando unos minutos sin saber que decir.
Luego de cinco minutos él me preguntó como estaba, yo le dije que un poco extrañado con todo eso, él se sonrió y dijo que no tenia por que sentirme inquieto, en vez de eso deberíamos de conversar, conversar de cosas que seguramente teníamos en común, le respondí irónicamente que tal vez estas serian muy pocas, y él pareció ofendido por mi afirmación.
Luego de conversar cosas banales, le pregunté por qué abandonó a mi madre, él no sabiendo que responder, se enredaba en sus propias expresiones, mencionó que por cobardía e irresponsabilidad, le interrumpí diciendo que ya no siguiera, que yo suponía que había ensayado una respuesta o una explicación a una pregunta como esta, el viejo me dijo con la voz entrecortada que no le quedaba mucho tiempo, que estaba muy enfermo y deseaba conocerme aunque sea un poco, y si intentó ablandarme con esas palabras, lo consiguió, acepté su requerimiento, así es que le propuse vernos el día lunes a la misma hora para seguir charlando.
Nos despedimos y a pesar de haber platicado cerca de media hora, me sentía totalmente cansado y a la vez agitado por multitud de sentimientos, no volví a mi casa ese día, ni el domingo, y el lunes por la mañana busqué un lugar donde quedarme el mayor tiempo posible...mi madre me agotaría aún más con sus preguntas...no tenia ninguna intención de revelarle nada.
Nos vimos el lunes yo y mi padre, conversamos amenamente, le conté muchas cosas de mi adolescencia, cosas buenas y malas, él parecía saber de todo y comprender de todo, si no podía expresarme con claridad me brindaba las palabras correctas, tenia la misma claridad de mis ojos y la misma profundidad en la mirada.
Varios días nos seguimos viendo, caminábamos por el parque, conversábamos en el mismo café que nos conocimos, hasta que un día me dijo que se había sentido muy a gusto conmigo, que había tocado la felicidad con mi conversación y mi compañía, y que se iba a ausentar, no comprendí lo que me decía, preguntándole por su salud, mencionó que estaba bien, le pregunté que pasaba, y con una sonrisa me rogó que me tranquilizará y que vaya a la casa a ver a mi madre, me recomendó que no debía dejarla sola, en fin me convenció y sus palabras me calmaron.
Luego de casi un mes de ausencia volví a mi casa, mi madre estaba sentada y se entristeció al verme, preguntándome donde había estado, le insinúe que no tenia ganas de estar en su casa, que conocer a mi padre había sido bastante duro para mi...ella me reveló algo que me trastornó completamente...me preguntó por qué no había ido al sepelio y posterior entierro de mi padre...yo le pregunté a que se refería, me dijo que él murió el domingo siguiente al sábado en que lo vi por primera vez.. ¡ Yo caí estremecido en el sillón más próximo ! ¡ Y sollozando le dije que eso no podía ser !

Fin.

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